El primero de los sismos tuvo una profundidad de 13 kilómetros, mientras que el segundo registró una profundidad de 10 kilómetros y su epicentro se situó a 16 kilómetros al suroeste de Morón.

Las zonas más afectadas fueron Altamira y Los Palos Grandes, en el este de Caracas, sectores históricamente considerados de alta actividad sísmica. Allí se reportaron los daños estructurales más severos, con inmuebles que sufrieron derrumbes parciales y totales.
El ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, confirmó que varias edificaciones colapsaron como consecuencia del terremoto. “Unos edificios, casas y viviendas, se han desplomado”, señaló el funcionario durante una declaración pública, al describir la magnitud de los daños observados en distintos puntos de la capital.
Uno de los casos más graves fue el del edificio Petunia, ubicado en el municipio Chacao. El alcalde Gustavo Duque informó que la estructura sufrió un colapso total, mientras que otros seis inmuebles presentaban daños de consideración y permanecían bajo evaluación técnica para determinar su estabilidad.

Además de los derrumbes, numerosas zonas de Caracas quedaron sin suministro eléctrico tras el sismo. Los apagones dificultaron las tareas de evacuación y complicaron la respuesta inicial de los equipos de emergencia que fueron desplegados para asistir a los afectados y evaluar riesgos adicionales.
Las autoridades también reportaron la presencia de varias réplicas durante las horas posteriores al terremoto. Estos nuevos movimientos incrementaron la preocupación entre los habitantes y obligaron a reforzar las medidas de prevención en los sectores más comprometidos.
