La vitivinicultura reclama financiamiento, un plan para el stock vínico y la lucha antigranizo

Categoría: Politica Escrito por Sergio Miranda

El Senador Mauricio Sat se reunió con productores primarios, cooperativas y bodegueros del sur provincial, para analizar la situación de la vitivinicultura y plantear medidas que permitan mejorar la rentabilidad del sector. Los participantes coincidieron en la necesidad de contar con herramientas de financiamiento, reducir el excedente vínico y restablecer la lucha antigranizo.

“Entre lo que producimos de uva y lo que vendemos de vino, tenemos prácticamente un mercado equilibrado. Lo que necesitamos ahora es ayudar al sector para que los productores tengan una mejor rentabilidad y no se vayan quedando afuera del sistema”, sostuvo Sat, y advirtió que, si siguen desapareciendo agricultores, en el futuro podría faltar materia prima para abastecer a la industria, y Mendoza podría verse obligada a importar vino.

Para afrontar el excedente de vino acumulado, que representa entre siete y ocho meses de stock, el legislador sanrafaelino propuso implementar herramientas que permitan actuar sobre el equivalente a dos meses y medio de existencias, mediante la inmovilización temporal o la exportación gradual. Reclamó además financiamiento para llevar adelante esas operaciones y otorgar créditos a los productores primarios.

Sat planteó también la necesidad de que Mendoza cuente con un plan vitivinícola que brinde previsibilidad al sector y reclamó al Gobierno provincial el restablecimiento de la lucha antigranizo. “Sin vitivinicultura y sin rentabilidad, nuestros distritos se van a quedar sin trabajo”, remarcó, y cuestionó que la reconversión productiva sea presentada por el Gobierno de Mendoza como la principal salida a la crisis.

Finalmente, el Senador provincial sostuvo que es necesario acompañar a quienes producen y generar condiciones para sostener el empleo y las economías locales, y advirtió que preservar a los productores que hoy están en actividad es clave para evitar que la pérdida de capacidad productiva termine convirtiendo a Mendoza en una provincia dependiente de la importación de vino.